Despacio , sin lamento ni ruido, silente, única
Así llegaste, sin aviso, de ningún lado , sin remitente,
hacia mí.
Me invadiste, me estrechaste, besaste mi frente,
Y dejaste que tu mágico encanto aclarara mis
Trazos y cubriera de oro la carne.
Hiciste que mi alma ardiera y de mi manos brotaron
Formas celestes, le diste el soplo divino a las letras
y fuiste efímera flama de mis noches en vela.
Hiciste que los hombres me envidiaran y las mujeres abrieran
sus pechos complacientes ante nuestra unión.
Trío trémulo, fantásticas fiestas, noches de pasión.
Pero, de pronto me dejas vacío y con la misma
Facilidad te entregas a otro aedo mortal.
¿Porque , porque , juegas conmigo inspiración?
Junto a ti, era flama, fui sol, sin ti soy un cobarde , una
Mentira, un mal dibujo, un sin embargo, un sin razón.
¿Recuerdas aquellas tarde de luna y estrellas?
¿Recuerdas a la morena de labios gruesos y alma de papel?
O acaso, olvidaste a aquella otra , cabello negro y de grandes ojos marrón?
¿Se te ha olvidado el suave murmullo de las aguas, de la música en los manglares, la aurora divina, el canto de las flores alegres y los besos encantados?
¿Es acaso el fin de las noches perpetuas pronunciando un nombre?
¿Qué es lo que ganas convirtiendo mis noches en helado vacío?
¡Zorra, zorra, ramera!, te entregas a quien tu nombre invoca, mientras desgarras piel, lienzo y papel.
Abandonas, rompes, destrozas, matas,
Liberas, condenas , martirizas y atas.
¡Mira, mira, aquella , aquella pequeña mujer a la que poseíste!, a la le diste tu toque maldito, aquella que aclamaban de diva, ahora esta en el olvido consumida
¡Zorra, zorra, ramera!, regresa te lo suplico, envuélveme con tu manto de placer , imprime en mi tu marca eterna,
¡tócame y marchaté, pero no me olvides!.
Julio 2001
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