Para Adela, amiga fiel.
Cuando el viento me arrastra con vigor, sacudiéndome y elevándome a las alturas, tu jalas con la misma intensidad, atándome al suelo.
¡Sí! , soy un papalote, un papalote que sueña y sueña, tratando de alcanzar las nubes y conquistar el cielo, ¿y tú?, tú pequeña mujer eres el hilo invisible, lleno de pasión y cariño que me sujetas como un niño.
Me dejas sentir el aire y la libertad del cielo y sé que estas conmigo, que eres el único sentido que me ata a esta tierra, porque sabes que el soltarme, seria mi ruina. El viento me arrastraría a un lugar olvidado y frío, lejos de ti, lejos de la razón, lejos de tu corazón.
Gracias por ser ese hilo.
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